Estudiar sin aula, perder amistades y quedarse en casa en lugar de fiesta: la vida de los adolescentes durante la pandemia

Foto: izusek / iStockphoto.com

Los jóvenes alrededor de todo el mundo se quejan de los diversos problemas que les está causando la pandemia. La soledad, la impotencia, los problemas psicologicos y  el temor  por el futuro son temas con los que  los jóvenes tienen que lidiar. Especialmente los que tienen problemas económicos. Los jóvenes de clase media o baja se sienten abandonados por la política. 

La pandemia plantea grandes retos a los jóvenes. Según una encuesta realizada por Destatis Statistisches Bundesamt, el 61% de ellos dice sentirse parcial o permanentemente solo. El 64% está total o parcialmente de acuerdo en estar psicológicamente agotado. El 69 por ciento siente temor hacia el futuro. Además, una tercera parte de los jóvenes (34%) dice tener problemas económicos, mientras que antes del Corona la proporción era de aproximadamente una cuarta parte. También llama la atención el hecho de que los jóvenes con problemas económicos expresen con mayor frecuencia temores sobre el futuro y se sientan más aislados y agotados psicológicamente que otros jóvenes. Esto se desprende de las dos encuestas “Juventud y Corona” realizadas por las Universidades de Hildesheim y Frankfurt/Main. 

Dada la difícil situación que todos estamos viviendo, sería especialmente importante prestar atención y apoyo a los jóvenes, ya que son los más afectados, pues están viviendo la etapa más vital de su vida. Pero, aún así, el 65% de los jóvenes encuestados dijo que durante el segundo encierro en noviembre de 2020 que sus preocupaciones no son escuchadas. Esto representa un aumento significativo en comparación con la encuesta de abril y mayo de 2020, en la que solo estaban de acuerdo el 45%. Los jóvenes no quieren ser reducidos a su papel de alumnos o estudiantes en el periodo del Corona. En su opinión, el hecho de que en la pandemia tengan que renunciar a muchas cosas -contactos con amigos, actividades recreativas organizadas, oportunidades de desarrollo personal- apenas se reconoce. En la política tienen pocas esperanzas de mejora: el 58% de los encuestados cree que la situación de los jóvenes no es importante para los políticos. Casi el mismo porcentaje, con un 57,5%, no cree que los jóvenes puedan aportar sus ideas a la política.

Pero, para poder entender bien la situación en la que se encuentran los jóvenes, no hay nada mejor que ponerse en la piel de uno. Por eso he entrevistado a Johanne Krämmer, una adolescente alemana  de 18 años que me ha explicado su experiencia durante la pandemia. 

“Tuve una depresión leve a los 16 años, pero no la traté. el Corona ha hecho que mis pensamientos depresivos regresen y empeoren. Cuando llegó el primer lockdown y nos quedamos sin escuela, toda la rutina se rompió y eso lo empeoró. No podía hacer nada. Solía sentarme en la cafetería con mis amigas y hablar de algo y reirnos juntas. En casa, estaba sola con mis pensamientos. Fue como si me hubiera pasado a piloto automático. Mi único objetivo era pasar el día. De alguna manera, logré aprobar segundo de bachillerato, aunque sin haber aprendido realmente nada.

Pero aún así no tenía energía para sonreír o para tener una expresión facial en general. Por aquel entonces no quería ni podía hablar con nadie, solo intentaba prepararme para el Abitur (la selectividad alemana). 

Una vez que mi tía vino a visitarnos, y yo estaba sentada en un rincón. Al verme así, mii tía me pidió una cita con una terapeuta. Me sentía mejor justo después de la primera sesión de terapia. Al principio iba una vez a la semana, ahora sólo cada dos o tres semanas.

Al final, logré aprobar el Abitur,pero me puso muy tiste no poder hacer nada de lo que había planeado. Durante dos años, en la escuela nos presionaron para que hiciéramos algo después de la escuela secundaria. Se suponía que teníamos que estudiar, y después ir al extranjero, trabajar o como mínimo contribuir en algo en la sociedad, pero  entonces llegó el Corona y lo destruyó todo. Iba a hacer una pasantía de tres meses en una institución social de verano a otoño. Lo que más me interesa es la ambulancia terapéutica para niños o mujeres, porque creo que soy particularmente sensible. La mayoría de los puestos de prácticas ni siquiera se publicaron, ya que muy pocas instituciones tenían capacidad para pasantes.

También había solicitado un FÖJ (Año Ecológico Voluntario)). Pero luego lo cancelé. Mentalmente no me veia capacitada. Ahora que estoy mejor, estoy en el proceso de solicitud para el mismo puesto.

Estoy mucho tiempo en casa ahora mismo. Llevo casi un año sin hacer nada. He visto menos amigas desde el Corona, sólo a las más íntimas. Veo mucho Netflix o hago algo con mi hermana o con mi mejor amiga. También he aprendido a coser.

Ahora estoy mejorando, y estoy consiguiendo salir de la depresión. 

Sé que no soy la única joven que lo está pasando mal, estos tiempos están siendo difíciles para todos. Estudiar desde casa a través de una pantalla no es lo más eficaz, y ir con una mascarilla pegada a la cara constantemente no es fácil. Los jóvenes estamos pasando por una etapa crucial, y el corona nos la está destruyendo. Siento que los políticos no nos tienen en cuenta, y que en las escuelas no le dan importancia a nuestra salud mental.”

Por: Lara Yildiz

Redactor junior

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