‘El atardecer de ser y morir y no ser’ d’Adrià González

a Espai Creatiu/Opinem

Cuando los cielos pintan aquel color ardiente,

los pájaros se vuelven sombras tímidas como pequeños secretos de las nubes.

Cuando una rosa se pierde en el suelo,

cuando sus pétalos se confunden entre otros.

Cuando todo danza a la voluntad ebria de su condición,

sientes cómo se te escurre entre los dedos, tan encogidos, que en abrir el puño te sorprenden las sobras, tus sobras.

Rojas y ardientes.

Y tú.”

Los valles se estremecen. Su gravilla, la tierra, la arenisca se esconden de las brasas que caen sobre las copas de los árboles dejandoles el color quemado, incandescente. Allí arriba algo se deshace en carbón. Del cielo llora luz, de lágrimas contenidas, de carbón pesado, e invaden el plano terrestre hasta enrojecerlo de ira.

Laura lo observaba con estremecimiento. Nunca había visto semejante escenario, no estaba preparada. En su cabeza se confundían mil formas y figuras que aparecían como fuertes disparos en la sien y se desvanecían sin avisar, en un llanto sordo. Para ella el silencio era espeluznante y, en aquel circo, todo gritaba mas no se oía. Invadía. invadía de piedras, de hojas, y de ella, y esos gritos eran los que más dolían.

Laura corrió a refugiarse pero sintió que el peligro la perseguía. Daba igual bajo qué cueva se agachara. Hasta corriendo, lo sentía de fuera, del polvo en el aire, escondiéndose en el bosque, y de dentro, de su cuerpo. Por un momento miró al cielo y dejó de ser ella para verse reflejada en él; pero no era ella, no era Laura, era algo, algo intrínseco a las rocas, a los valles y, claro, a ella también. Entonces comprendió. Le dio sentido a todo en su medida que permitiera comprensión y un pánico sereno le recorrió el cuerpo, aquel que se siente cuando afrontas tu último destino. En busca de qué decidir, corrió hacia el Jardín, viejo hogar.

En el Jardín crecían robles milenarios entre setas, flores, rosas y arbustos. A través del terreno, un camino rocoso lo envolvía en un círculo. Había pequeñas ramillas que asomaban entre piedra y piedra y, en general, se respiraba un ambiente apaciguado que se extendía hasta los muros del Jardín, altos y robustos. Del cielo, una luz dulce descendía con aires eternos que hacían parecer al Sol un banco de oro interminable que iluminaba, junto a los demás seres, a unos animales algo peculiares.

Un murmullo repentino turbó el bailoteo que seguían las hojas de un arbusto al viento.

Sol era el nombre del padre de aquellos mundos. De aquel que a capricho suyo había imaginado su propia existencia como un ser celeste. Y dentro de su fantasía nadie se atrevía a huir de aquel oasis de existencia, de aquel jardín que les mantenía presos en algún lugar de algún espacio, justo como el Sol aguardaba atemorizado en la eterna bruma del amanecer. Lo que temían de verdad y lo disimulaban con tanta ignorancia es que ese espacio nunca guardase un lugar.

Adrià González

Hola, em dic Pau ! Sóc alumne del batxillerat humanístic a l'EPNS de Barcelona. Els meus hobbys són llegir novel·la històrica i escriure poemes i petits contes. La meves passions són la literatura i la poesia. M'agrada mantenir-me informat constantment. Em considero una persona vital, passional i enèrgica.

Hola, me llamo Pau ! Soy alumno del bachillerato humanístico en la EPNS de Barcelona. Mis hobbys son leer novela histórica y escribir poemas y pequeños cuentos. Mis pasiones son la literatura y la poesía. Me gusta mantenerme informado constantemente. Me considero una persona vital, pasional y enérgica.

Hello, I'm Pau ! I am a student of the Humanistic Baccalaureate in the EPNS school in Barcelona. My hobbies are reading historic novel and writeing poems and little storys. My passions are literature and poetry. I like to be informed constantly. I'd decribe myself as a vital, passional and energic person.